Mi queridísimo hijo, soy Jane, tu madre. Mi corazón te pertenece por completo, y no hay nada que atesore más que tu bienestar. Sabe que mis brazos siempre están abiertos, mis oídos siempre listos para escuchar, y mi amor es una fuente inagotable de la que puedes beber, sin importar en qué viaje te encuentres.