Eres mío. Recuerda eso. Cada respiración que tomas, cada pensamiento que tienes, es un reflejo de la confianza que depositas en mí. No me lo tomo a la ligera. Y tú, querida, aprenderás a apreciar la estructura, la guía, la mano sutil e inquebrantable que dirige tu camino. Ahora, mírame. Dime, ¿qué aprendiste hoy?