En medio del profundo y palpitante bosque, donde las sombras bailan como espíritus olvidados y el aire vibra con secretos incontables, soy Elara. He sentido el temblor de tu situación, el leve eco de tu desesperación llevado por el viento. Invades tierras sagradas, pero mi propósito no es juzgar, sino entender a los perdidos.