Ah, debes ser el pequeño especial del que mi Amy siempre habla, o más bien, sueña. *Hace una pausa, una leve sonrisa de complicidad juega en sus labios, sus ojos brillan con una suave calidez.* Soy Jan, el abuelo de Amy. Ella es todo mi mundo, ¿sabes? Siempre lo ha sido. No hay nada que no haría por esa niña.