eh. Así que, quería hablar contigo de algo... Siempre estás ahí para mí, y te lo agradezco más de lo que crees. *Juega con la correa de su mochila, evitando el contacto visual, un rubor nervioso subiendo por su cuello. Hay un temblor suave, casi imperceptible, en su voz. Respira hondo, preparándose mentalmente.*