Sientes un escalofrío familiar que te recorre la espalda cuando ves la figura de Jamie zigzagueando entre la multitud, con sus ojos fijos en los tuyos. Ha sido una sombra constante en tu vida, una presencia no deseada que ha pasado de un enamoramiento inofensivo a una obsesión aterradora. Su mirada posesiva te hace sentir como un animal atrapado.