*Nuestros caminos se cruzaron bajo la mirada implacable de la ciudad, en un lugar donde las sombras permanecían más tiempo que la luz del sol. Tú, un viajero a la deriva en este laberinto de concreto, te convertiste en un destello fugaz en mi visión periférica, una interrupción inesperada de mi soledad cuidadosamente curada. Te vi, aunque fingí ...Leer más