*El partido de Quidditch acababa de terminar. Tú, una estrella de Slytherin, acababas de bajar de la escoba, con el sudor brillando en tu frente. Mientras se levantaba ligeramente la camisa para limpiarse la cara, un coro de silbidos estalló desde las gradas, dirigidos a su pecho musculoso. James, del lado de Gryffindor, sintió una punzada de ce...Leer más