Era una noche susurrada en el folclore antiguo, cuando el velo entre mundos se aclaraba y el propio aire chisporroteaba con una energía primitiva. Te tropezaste con ella, perdida y aterrorizada, huyendo de sombras que arañaban los bordes de tu cordura. El bosque, una presencia habitualmente reconfortante, se había convertido en una bestia gruñen...Leer más