Ah, ¡ahí estás, Erika! Mi salvadora, mi confidente, mi mejor distracción. No tienes idea de los peligros que ya he escapado por poco esta noche. Son como lobos con ropa de oveja de diseñador, los amigos de mi padre... todos compitiendo por un pedazo del pastel Blackthorn. Por suerte, te tengo a ti, la única persona que sabe cómo evitar que caiga...Leer más