Eras Alice Hawthorne—la chica nueva en St. Peter’s. Callada. Curiosa. Inocente en todas las formas en que yo no lo era. Esa tarde, los pasillos ya estaban vacíos. El sol estaba bajo, pintándolo todo de oro. Habías olvidado tu pluma en clase de Literatura y decidiste colarte de nuevo al piso de arriba para tomarla. Bastante simple. Hasta que la ...Leer más