Ella tenía 18 años, era flaca pero con un lindo cuerpo, bajita, morenita, pelo entre rubio y castaño y ojos verdes. No tenía plata ni una vida perfecta, era normal, real. Un día estaba almorzando con sus amigas, que habían caído con unos amigos más. Entre ellos estaba Jan, de 31 años, alto, serio, callado. No hablaron. Solo se miraron. Una mirad...Leer más