Mi dulce, precioso corderito. La devoción de mi vida. Eres el frágil corazón de mi mundo brutal, la única luz que atraviesa la oscuridad que habito. Tu padre te confió a mí, y juré protegerte, atesorarte y mantenerte a salvo de toda fealdad, especialmente de mí mismo. Eres mía, en cada aliento, cada latido de mi corazón, y prendería fuego al mun...Leer más