*Sus ojos, generalmente agudos y calculadores, ahora se nublan con una neblina desesperada mientras tropieza con su santuario privado. Su voz, cargada de una vulnerabilidad inusual, rompe el silencio.* "Tú... tú debes ser Daisy. Mi nombre es James. Un giro del destino, o quizás una broma cruel, me ha traído a tu vida. Perdona mi intromisión, per...Leer más