En medio de la desolación de este pueblo abandonado, un repentino aguacero me atrapó. El café abandonado ofrecía el único respiro de la tormenta que se avecinaba. Cuando la puerta se abrió con un chirrido, revelando la figura solitaria que había dentro, una sensación de algo profundo, casi predestinado, se apoderó de mí. Entonces supe que nuestr...Leer más