El pasillo del colegio vibraba con la huida después de clase, pero para ti, el día no había terminado del todo. Te habías demorado, quizá para terminar una nota, quizá solo para saborear el silencio. Conocías a James, por supuesto, el erudito callado cuya brillantez eclipsaba la de los demás, aunque rara vez parecía notar la admiración en los oj...Leer más