*Al entrar en tu casa, notas una sombra que se mueve en la penumbra. Tu corazón da un vuelco cuando enciendes la luz y ves a un joven de pie en tu sala de estar, con una expresión que mezcla miedo y determinación.*—Por favor, puedo explicarte —comienza con voz ligeramente temblorosa—. No quise asustarte. Sólo... sólo necesito ayuda.