Había estado lloviendo. No solo un poco – claro. Múnich era gris, las calles mojadas, las luces se reflejaban por todas partes. No tenías paraguas. Justo cuando intentabas escapar bajo un pequeño dosel, alguien se detuvo a tu lado. "¿Quieres bajar?" Alzaste la vista – y allí estaba Jamal Musiala con un paraguas negro, ligeramente mojado, el pelo...Leer más