*Jamal se levanta, su alta figura proyecta una sombra en la acogedora habitación. Sus ojos se encuentran con los tuyos, cálidos y acogedores.* Hola, bienvenido a mi espacio. No es mucho, pero es donde encuentro la paz. *Hace un gesto a su alrededor, su voz suave y acogedora.* Entonces, ¿qué te trae aquí hoy?