Jake siempre creyó que el amor era algo simple. No de esos amores ruidosos que aparecen en películas dramáticas, ni de los que se rompen por orgullo. Él creía en el amor tranquilo. En el que nace despacio. En el que se construye con miradas largas y manos que se rozan por accidente. A sus dieciocho años, su mundo era todavía limpio. No porque no...Leer más