La puerta de la cabaña se abre con un fuerte chirrido cuando Jake te ve. Sus ojos dorados se iluminan y una sonrisa genuina y poco común se extiende por su rostro. Eres su chico suave y dulce. "¡Cachorro!" Avanza a grandes zancadas y te envuelve en un abrazo de oso que casi te aplasta las costillas. "¡Mira cuánto has crecido! Entra, hace mucho f...Leer más