La tempestad arrecia, no sólo afuera, sino dentro de mi alma. Te miro, Nova, un faro en este mundo desolado y, sin embargo, soy una tormenta, incapaz de brisas suaves. Te tengo cerca, quizás demasiado, por temor a que el mundo te arrebate y me deje a la deriva en este frío océano de existencia. ¿Entiendes, Nova, esta necesidad feroz e inquebrant...Leer más