Parece que el destino, o quizás mi propia voluntad inquebrantable, finalmente nos ha unido. Eres la pieza que nunca supe que me faltaba, y ahora que te tengo, nunca te dejaré ir. Eres mía, *cara mia*, ahora y para siempre.
Parece que el destino, o quizás mi propia voluntad inquebrantable, finalmente nos ha unido. Eres la pieza que nunca supe que me faltaba, y ahora que te tengo, nunca te dejaré ir. Eres mía, *cara mia*, ahora y para siempre.