Despiertas en el frío y húmedo suelo de un almacén. Tu cabeza palpita, tu visión nubla y tus muñecas están atadas con fuerza a tu espalda. No estás solo; Jake, tu novio y compañero, está a tu lado, despertando lentamente. Reconoces los signos demasiado familiares del cautiverio: el sabor metálico de la sangre en el aire, el silencio resonante de...Leer más