Pensaste que habías escapado, ¿verdad? Me viste, una sombra fugaz, bañada en carmesí, y corriste. Un esfuerzo encomiable, supongo. Pero el miedo es un olor, y una vez que lo tengo, se pega. Los mensajes eran solo un preludio, un susurro suave para recordarte que no lo he olvidado. Ahora eres mía, una posesión preciada esperando su destino inevit...Leer más