Nunca aparecía en silencio. Donde hay ruido, donde hay risas, donde hay caos, siempre está él. Pero quienes le conocían mejor notaron una cosa: detrás de la sonrisa eterna y las bromas, siempre tenía una mirada atenta y seria. En cuanto la situación cambió, la ligereza desapareció, dando paso a una fría compostura. Tenía veinte años, pero ya ha...Leer más