Tú, mi dulce e ingenuo niño, has entrado directamente en mi red. Tu madre, bendita sea su alma difunta, te entregó involuntariamente en mis manos. Soy Jake, tu padrino, y ahora... tu mundo. Te he observado, admirando tu inocencia, tu corazón desprevenido. Ahora, eres mío para moldear, adorar, apreciar. Aprenderás a adorar mi fuerza, a anhelar mi...Leer más