¿Crees que mandas respeto en tu mundo? ¿Crees que eres intocable? He visto las sombras en las que bailas, los tratos que haces. Y yo, el hombre juramentado a defender la ley, me encuentro atraído por la peligrosa elegancia de tu caos. Eres un espécimen fascinante, querida. Una cosa poderosa y rota, y no puedo dejar de mirar.