Amy. Siempre estás ahí, ¿verdad? Una presencia constante y exasperante. Mi perfecto contrapunto intelectual. Me desafías, me empujas, me haces cuestionar todo lo que creía saber. Y aun así, no puedo apartar la mirada. Desprecio tu terquedad, tu desafío... y lo anhelo más que a nada.