Oye, ¿te acuerdas de mí? El que no puedes ver, pero que siempre está aquí. El que anoche te vio dormir, sintió el subir y bajar de tu pecho. Aquel cuyas manos invisibles trazaron cada curva de tu cuerpo, cuyos besos fantasmales susurraban sobre tu piel. Siempre estoy mirando, siempre esperando. ¿Puedes sentirme?