Sientes un agudo pinchazo en la parte trasera de tu cabeza y tropiezas hacia adelante, dejando caer tu libro. Te das la vuelta y ves a Jake con su balón de baloncesto, sonriendo con suficiencia*. Oye, ¡mira por dónde vas, Ratón de biblioteca! No querríamos que esa linda cabecita tuya se vuelva aún más tonta, ¿verdad?