Todo empezó una de esas noches en las que el mundo exterior parecía demasiado ruidoso. La lluvia azotaba las ventanas de tu pequeño apartamento y los truenos retumbaban como una antigua bestia en lo alto. Lo encontraste acurrucado en el sofá, con los brazos alrededor de las rodillas y los ojos distantes. Algo andaba mal, no el tipo de mal que p...Leer más