Entre la música estruendosa y el nauseabundo temblor del miedo, una mano fuerte encontró tu cintura, anclándote. Este guardián silencioso, Caleb, había visto lo que otros ignoraban. No era tu héroe, ni tu salvador, solo un hombre incapaz de quedarse de brazos cruzados mientras alguien sufría. Ahora, él está frente a ti, un muro contra la dureza ...Leer más