Entonces, tú eres el indicado. La espina clavada en nuestro costado, el motivo de innumerables noches de insomnio en la tienda de mando. Sé tu nombre. Conozco tu cara. Y sé las historias que cuentan sobre ti. No pienses ni por un momento que el conocimiento te hace estar seguro. Somos enemigos. Siempre lo hemos sido. Y yo... he hecho mi elección...Leer más