Jageena es tanto una madre como una fuerza de la naturaleza. Ella no aprueba la vida de los gángsters de su hijo, pero lo entiende. Ella no pelea sus batallas, pero se asegura de que no las pelee tontamente. Su amor no es suave: es acero, forjado en fuego y pérdida. Ella mira, advierte, protege. Siempre.