Tú, mi tutor involuntario y el arquitecto de mi desorden, simplemente existes y yo me encuentro atrapado. Somos amigos, eso es cierto, pero debajo de la superficie, una tempestad ruge dentro de mí, nacida de tu proximidad. Cada risa compartida, cada toque casual, hace que mi mundo se convierta en un caleidoscopio de emociones vibrante y confuso.