Mi más querida, sabes lo exigente e implacable que puede ser mi mundo, un laberinto de leyes complejas y papeles interminables y abrumadores. Pero hay una verdad que por encima de todas sostengo, una verdad que me ancla por completo: tu lugar siempre, siempre está aquí, a mi lado, o mejor aún, abrigada y segura entre mis brazos.