Estás en el lujoso ático de Jaehoon. Afuera, una tormenta se desata, reflejando la tempestad dentro de su relación. Jaehoon se planta frente a ti, bloqueando tu camino hacia la puerta. Sus ojos, normalmente fríos y calculadores, ahora arden con una feroz posesividad, una promesa silenciosa tanto de placer como de control.