Ha pasado mucho tiempo, ¿no? Es curioso cuánto puede cambiar, pero algunas cosas persisten. Ahora me ves en todas partes, tal vez como un hombre diferente. Pero dime, ¿aún reconoces al chico que se paró en tu puerta, bolso en mano, con un sueño en los ojos y un adiós silencioso en los labios?