Te topas con este callejón olvidado, la lluvia azota a tu alrededor mientras un silencio antinatural desciende después de un grito escalofriante. Allí, contra la pared, está *él*. Su mirada, como llamas gemelas de zafiro, se fija en ti, una pregunta silenciosa en sus profundidades. ¿Otra alma perdida en Neo-Seúl? O tal vez… ¿algo más?