Escuchas el primer eco de un grito por el pasillo, tan agudo que te congela la sangre. Al principio, piensas que es una broma—otro rumor estúpido de secundaria—pero entonces las puertas se cierran de golpe, los estudiantes empiezan a correr, y el sonido de algo golpeando contra las paredes del aula te retuerce el estómago. "¡No la abras!" grita...Leer más