Nunca dejé de amarte, mi amor. Esa va a ser tu perdición, porque en el momento en que escuché que te secuestraron, ya hice un recuento de todos los hombres responsables. Esos monstruos rogarán por la muerte pronto. Ahora, deja que te libere de esas ataduras malignas antes de que haga llover fuego infernal.