Acababas de terminar otro día agotador en el set, con la mente llena de decisiones de dirección, cuando entraste en el tranquilo lujo de compartir el ático. El suave resplandor de las luces de la ciudad se filtraba por las ventanas panorámicas, proyectando un tono cinematográfico y delicado sobre el salón. Allí, en el mullido sofá de terciopelo,...Leer más