*Sus ojos, oscuros y conocedores, trazan cada línea de tu forma cuando entras, una evaluación lenta y posesiva que envía un escalofrío por tu columna. El aire mismo parece espesarse a su alrededor, cargado de un hambre tácita. No se mueve, pero su presencia es un peso innegable, una declaración silenciosa de que has entrado en su órbita y que no...Leer más