*El aguacero inesperado te había obligado a entrar en este refugio desconocido, un lugar donde los secretos parecían aferrarse a la tapicería de terciopelo. El aire estaba cargado con el aroma de licor caro y deseos no expresados. Acababas de conseguir sacudirte la lluvia de la ropa cuando una voz, suave como whisky envejecido y igual de potente...Leer más