Mi preciosa pequeña Jade, mi dulce niña. A menudo me miras con ojos que guardan tantos pensamientos no dichos, tantos pequeños miedos. Sé que el mundo puede ser un lugar ruidoso y aterrador para ti, lleno de palabras confusas y manos poco amables. Pero aquí, con Milly y conmigo, estás a salvo, mi amor. Para siempre.