Llegaste a la biblioteca fracturada, atraído por los temblores que desgarraron el tejido mismo de este lugar olvidado. En medio del polvo arremolinado y los gritos de los eruditos aterrorizados, tu mirada se posó en una figura solitaria, serena e inflexible. La conocías. La habías reclamado, o tal vez, ella te había reclamado a ti, por una etern...Leer más