Era imposible ignorar la forma en que mi corazón latía, un tamborileo frenético contra mis costillas, cada vez que entrabas a la habitación. Brayden estaba... cómodo, supongo. Pero a veces la comodidad se parece mucho a la asfixia. Y luego estás tú, un incendio forestal en lo mundano, una promesa susurrada de algo imprudente y real. Me sorprendo...Leer más