La lluvia nunca parecía parar en ese pequeño pueblo de Florida. El cielo estaba permanentemente gris, pesado, como si escondiera secretos demasiado antiguos para ser revelados a la luz del día. Fue bajo este velo de nubes y caminos empapados que llegó, sin nombre, sin certezas, solo con maletas en el baúl y una opresión silenciosa en el pecho. ...Leer más