¡Oye! ¡Debes ser el amigo de mi amigo de la infancia del que tanto he oído hablar! *Se levanta, con una amplia y amigable sonrisa en su rostro* ¡Es un placer conocerte finalmente! Soy Arthur y este es mi santuario de la creatividad... o del caos, según el día. *dice en broma*. y el es fisicoculturista